Empezar a meditar

Sentarse a meditar cuando no lo has hecho nunca, es todo un reto.

Me acuerdo cuando empecé a meditar, que mi profesora me enseñó a cerrar los ojos e imaginarme una pantalla en blanco donde mis pensamientos pasaran, simplemente cuando llegan los aceptas y los dejas ir.

Al principio por supuesto, te distraes, te entra hormigueo en las piernas, hay épocas en las que seguramente no llegues ni a centrarte... pero no pasa nada, porque el mero hecho de sentarte a escuchar tu respiración, ya es importante.

Pero, ¿para qué sirve realmente la meditación? sirve para parar. Y cuando paras tu cuerpo físico, y empiezas a escuchar tu respiración, todos los pensamientos que tenías en la cabeza, la angustia, los nervios, el estrés... todo se relaja. Todos tus pensamientos conllevan emociones, y estas van directas a tu cuerpo. Todo está relacionado. Es tomar conciencia de ti.

Es frecuente que te pase, que cuando ya estás en la postura de meditación, y comiences a respirar, acabes haciendo la lista de la compra, o te venga a la cabeza la discusión que has tenido esta mañana... acepta lo que venga, y déjalo ir, ahora tu respiración es lo importante; hay que entrenar a la mente, así que la práctica diaria es necesaria, poco a poco irás viendo los beneficios.

¿Cómo puedes meditar? se puede meditar de pie, sentado, con una vela, utilizando algún sonido, o cantando algún mantra. Lo más importante es que encuentres un espacio ventilado, tranquilo, donde no te moleste nadie, que no tengas el estómago lleno para no dormirte, ni vacío que te ruja la tripa, que escojas una hora que se adapte a ti. Puedes usar un zafu o un bloque para sentarte en el suelo, y que antes de meditar inspires y espires profundamente un par de veces para rebajar el ritmo y tranquilizar la mente.

Una imagen que se ha usado desde hace siglos en la meditación, es la del ganso salvaje, ya que simboliza el espíritu libre, ya que estos animales se sienten cómodos en el agua, la tierra o el aire. Se trata de la meditación Hamsa. Si la quieres hacer, es muy sencilla, escoge tu espacio de meditación, siéntate cómodamente en una silla con los pies enraizados a la tierra, o en postura de loto sobre un zafu en el suelo, e imagina que un hilo tirara de la coronilla hacia en techo.Baja un poco el mentón para cerrar la garganta, y comienza a respirar por la nariz. Después de un minuto o dos, visualiza el ganso volando tranquilo, y mientras inspiras di "Ham" y mientras espiras di "sa". Deja que el ganso vuele todo el tiempo que necesites, hasta que lo dejes ir, y sigue repitiendo "Hamsa" hasta que finalmente la imagen se desvanezca.

Esta meditación te ayudará muchísimo, y con la práctica te sentirás mucho más consciente en todo lo que hagas.

Espero haberte ayudado en tu camino hacia la meditación y en tu práctica.

Namaste

Cris

 

1 comentario

Ana Martin

Muy bonito Cris, no conocía la meditación del ganso. La practicar!

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