El poder de la sonrisa

"Nunca te olvides de sonreír, porque el día que no sonrías será un día perdido"

Hoy comienzo el blog con esta frase de Charles Chaplin, para hablaros del poder de la sonrisa.

Desde el lado físico, sonreír nos relaja, se libera serotonina y dopamina y el cerebro se oxigena, se libera la energía negativa del cuerpo y se reduce la hormona del estrés.

Por otro lado, sólo con sonreír te cambia el estado de ánimo, te acerca a otras personas, genera confianza y sobre todo es universal ya que todos sonreímos en el mismo idioma.

Pero entonces, ¿por qué no la usamos más? por ejemplo, en una situación de estrés en el trabajo, ¿por qué no paramos, respiramos y sonreímos? seguro que después de ese medio minuto que te has dedicado a ti, te tomas las cosas de otra manera...

Sonreír produce bienestar, vibra la gratitud y la confianza, te permite despertar y abrir el corazón, por eso, en la práctica de yoga te hace disfrutar más y ser más consciente de tus movimientos.

En la antigua China los maestros taoístas, conocían la energía que producía la sonrisa, y practicaban lo que llamaban la sonrisa interior, un proceso interno de meditación que ayuda a crear amor propio y compasión reconociendo las cualidades negativas para dar paso a las positivas. Las emociones negativas en el taoísmo, se consideran de baja calidad y roban nuestra energía, provocando bloqueos, por ello al dejar fluir las emociones positivas, se nutre el cuerpo de energía y fuerza.

Y te estarás preguntando, y eso, ¿cómo lo hago? primero practica el agradecimiento; agradece a tu cuerpo que te sostiene cada día, agradece el movimiento, agradece a tus órganos que sigan funcionando y ayúdales a no crear desequilibrios emocionales y falta de armonía.

Además, gracias a Teresa Moroño y a su libro "Niños atentos y felices con mindfulness" os aconsejo practicar esta meditación sencilla para despertar el agradecimiento en el cuerpo:

Siéntate cómodamente en un cojín, zafu o silla. Coloca la espalda recta, sin dolor, sin tensión. Cierra los ojos.

Ponte las manos en el abdomen y siente cómo sube y baja. Siente cómo poco a poco vas calmándote, relajándote... (mantenerte en esta observación 2 ó 3 minutos).

Dibuja una gran sonrisa en tu rostro, y siente cómo los músculos de tu cara se relajan, nota también los efectos beneficiosos que la sonrisa genera en tu cuerpo.

Visualiza la sonrisa en tu mente y llévala de viaje a cada zona de tu cuerpo.

Lleva tu sonrisa a los ojos y agradece que puedes ver.

Llévala ahora a tu garganta y piensa: "gracias voz, por permitirme comunicarme".

Llévala al corazón y dale las gracias por llevar oxígeno y nutrientes a cada célula de tu cuerpo.

Lleva tu sonrisa al estómago y a la tripita y piensa: "gracias a los dos por ayudarme a absorber todos los alimentos"

Lleva tu sonrisa a los brazos y a las manos y piensa: "Gracias por que me permitís coger, agarrar, escribir..."

Lleva tu sonrisa a las piernas y a los pies, y piensa: "gracias por permitirme andar y correr"

Nota cómo tu cuerpo está muy despierto, feliz y dispuesto a realizar todas las tareas que le esperan durante este día.

Haz un par de respiraciones profundas, completas y suaves, saca todo el aire de tus pulmones.

Abre los ojos cuando quieras.

Espero seguir ayudándote en tu práctica y en tu vida, todos los viernes en el blog de una yogui principiante.

Namaste

Cris

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